260713
El cuarto no
tenía cocina y debía limitarse a la comida minimalista que era posible cocinar,
en una pequeña parrilla eléctrica. Ella estaba sola y se sentía sola, pero esa
soledad la disfrutaba. Conocía gente, visitaba lugares, se encerraba por
días enteros a redactar un ensayo y después regresaba al mundo para decirle:
"¿qué tal? aún estoy viva", y al ritmo de una bofetada, volvía la
cabeza para seguir explorando un lugar desconocido.