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jueves, 23 de junio de 2011

"Trabajar como negro para vivir como un perro"


Estaba ordenando algunos apuntes de la clase que tomo con el maestro Fernando Solana para llevar a cabo una pequeña reflexión sobre la cosificación o reificación. Escuchaba, desde antes, música de los Enanitos Verdes para recordar los viejos tiempos; entonces escuché una frase de la voz de Marciano Cantera “Sin nada hemos venido y nos iremos igual…” ¿A caso tiene importancia adentrarnos tanto en el materialismo y llegar a un grado fetichista tan extremo? De cualquier modo todo objeto obtenido en vida, incluso el poder, se quedará aquí cuando sucumbamos.
Pensé en la clase pasada, ese día me llegó una pedrada directa cuando el maestro mencionaba algo sobre el fetichismo y el consumismo, yo, que me he quejado parte de mi existencia del materialismo, de la comercialización y este tipo de cosas, caí en la cuenta de que, por desgracia y costosamente lo digo: soy parte de ello…
Intenté reflexionar más sobre el tema y llegar a un fin complaciente para mí, pero no lo logré, nuevamente pensé: “lo peor es que formo parte de ello”. Tengo un montón de cosas que realmente no tienen utilidad, son un simple gusto, un lujo que decido darme de vez en cuando.
Se sabe, que con esto de la tecnología ya no es necesario comprar discos, hoy en día, todo se descarga de internet, sin embargo colaboro para que las bandas de mi agrado vivan en una fortuna o de menos mejoren su economía mientras yo sigo estresándome en el trabajo para recibir mi pequeño sueldo y subsistir a los gastos de la universidad, y aun así, ahorro parte del dinero y me pregunto: ¿Qué disco compraré esta vez?, por el simple hecho de disfrutar la música, por algo que llegó tan inocentemente he caído en lo que nunca quise caer… y así puedo ejemplificar con varios objetos, hasta la ropa me resultó producto del fetichismo en ese momento, y eso que poco me importa lo que visto…
Me enojé, he esperado desde el año pasado a que mi banda predilecta visite de nuevo México y pueda verlos en vivo, he ahorrado incluso sin saber fecha ni costo, mientras que ellos sólo siguen con las sorpresas de su 20 aniversario; objetos y tiliches que me veo tentada a comprar pero no lo hago, sigo teniendo mis prioridades: la escuela, y obviamente no caer mas en trampas de este tipo. ¿Dónde está la ideología anticapitalista de mi banda favorita? ¡Si hace algunos  años declararon la guerra a la empresa de venta de boletos más conocida por dar más caro un boleto para uno de sus conciertos, que uno de sus álbumes! Ellos, llevándome “entre las patas”, también cayeron en la trampa.
Todo lo anterior me hizo pensar y recordé lo que John Zerzan escribió en sus apuntes: “Somos aplastados y cegados por la fuerza reificante de la etapa del capitalismo que comenzó en el siglo XX”.  ¿Realmente estoy siendo aplastada? ¿Cómo me defiendo ante esto? Nos arrastra, no nos queda de otra, esta época nos percude el cerebro y nos trata como marionetas, es tarea independiente si alguien decide cortar las cuerdas…
Todo es visto como cosa ahora, todo y nada se escapa, el ser humano es útil hasta que hace bien las cosas,  es explotado toda su vida y es despedido cuando está viejo, y entonces ¿Qué consiguió con todos sus años de esfuerzo? Ver a su equipo de futbol favorito en un estadio y conseguir una playera original del equipo, autografiada si tiene suerte por alguien que jamás recordara su cara y que sin embargo disfrutará de la fortuna que esto le genera, mientras el aficionado sigue viviendo en la misma condición el resto de su vida.
Ya lo había pensado, “Hoy en día la gente trabaja para comprar lo más nuevo, lo que está de moda, y no para comer…” incluso un coleccionista, aunque coleccione antigüedades, es víctima del fetichismo. Y cómo me cuesta aceptar que a veces me dejo llevar por ello, ¡ay pedradas! - me digo - y eso que no colecciono, formalmente, nada…
Cada vez me resulta más difícil saber si está bien o mal, si puedo deshacerme de ello o si tengo que acostumbrarme a vivir así, ¡Todo el mundo se acostumbra! Pero yo no quiero sumarme a ese grupo, alguna salida debo encontrar, creo que es tiempo de dejar de culpar a la época en que nací…




 Luz
Fuente:
Dale Pascual
Amigos
Bailarina
 "Esas cosas que hacemos" John Zerzan.

jueves, 9 de junio de 2011

LA TECNOLOGÍA DE NUESTROS TIEMPOS




Desde siempre, en toda la historia de la humanidad, la tecnología ha estado presente conforme a la época en que se encuentre, desde inventos como el papel, la imprenta, hasta el teléfono, la televisión, la computadora etc. Pero algo que realmente sorprendente es cómo a partir del siglo XX (principalmente las últimas décadas) los avances tecnológicos han superado de una manera demasiado notoria los de siglos anteriores.
Todo esto, mas que traernos un beneficio, nos ha vuelto más flojos y es la principal causa de que el ser humano se encuentre cosificado. Inició como una necesidad, abarcando aspectos que pudiesen “sí ser  necesarios” para llevar una vida algo más cómoda, pero con el tiempo su rumbo cambió tan drásticamente que se convirtió en un método de consumo.
La tecnología ha hecho de nuestra época una época oscura, pues ha vuelto la vida del ser humano una vida artificial en la que lo único que importa es el aspecto material, en la que las comodidades y lujos ciegan su mente y cada vez le exigen más, a tal grado, que está acabando con los recursos naturales que le quedan, “las máquinas están gobernando el planeta, la vida está perdiendo todo sentido”.
Estamos atravesando un tiempo de decadencia que se hace pasar por el tiempo del avance, por un tiempo que quiere que nos sintamos afortunados de haber nacido en él y a su vez, un tiempo que nos dice: “no hagas nada, todo está hecho…” un tiempo al que consumiendo los nuevos juguetes mantendrás contento, y peor aun ¡te mantendrá contento! Sin embargo, estamos en retroceso…
Es verdad que muchísimos objetos nos han facilitado la vida, pero cuando no los teníamos no nos hacían falta, ni siquiera pensábamos en necesitarlos; además, muchos de ellos fueron creados con un objetivo totalmente distinto al que se interpretó, como sucedió con el Internet; su primer objetivo fue el de comunicar una computadora con otra para compartir archivos; y actualmente es el medio mas utilizado para el ocio, las redes sociales están de moda y el individuo se preocupa mas por su “vida cibernética” que por su vida real. Desgraciadamente, ya varias generaciones se vieron influenciadas por ésto. Primero fue la televisión, después los videojuegos y ahora es el internet, ¿Qué sigue?
John Zerzan se interroga “¿Cómo es posible que una expresión tan reificada como <Los niños son nuestro mas preciado futuro> no parezca repugnante a todo mundo?”. Yo me pregunto: ¿Será que ese “preciado” futuro que espera a la humanidad estará regido totalmente por las máquinas? ¿Podrá la humanidad sobrevivir a eso? Lo único que me viene a la mente es aquélla frase que Rodrigo (Rockdrigo) González cantó alguna vez: “la maquina me ha vuelto una sombra borrosa”. La tecnología, acompañada de sus métodos de consumo, ¿borrará por completo la esencia del ser humano?

Luz



No estoy totalmente en contra de la tecnología, simplemente es una reflexión...