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martes, 26 de marzo de 2013

Déjà vu



Uno

Entras a una casa antigua, no la ves por fuera, tu vista sólo la abarca a partir de la puerta de entrada. Atraviesas un pasillo con luces tenues, las paredes tienen papel tapiz, – en general, están llenas de ornamentos – muros de colores cercanos al guindo, casi rojo. El ambiente es tranquilo y silencioso.

A tu izquierda encuentras unas escaleras de madera oscura, en forma de caracol, anchas y con un barandal opaco que les da un toque de fineza. Comienzas a subirlas, apresurada, pero no estás cansada ni lo haces con desesperación. Más bien te emociona lo que puedas encontrar allá arriba.

Subes, subes, subes… corres y llegas a la cima. Ahí hay una puerta: la abres y entras.

Una habitación acorde con la casa antigua en la que te encuentras. Hay muebles viejos pero bien conservados, la iluminación y el ambiente siguen siendo los mismos. Frente a ti hay una pantalla que parece tener la intención de comunicarte algo. Pero está apagada y no comprendes nada de lo que pasa.

Suena el despertador.


Dos

Entras a una casa antigua, no la ves por fuera, tu vista sólo la abarca a partir de la puerta de entrada. Atraviesas un pasillo con luces tenues, las paredes tienen papel tapiz, – en general, están llenas de ornamentos – muros de colores cercanos al guindo, casi rojo. El ambiente es tranquilo y silencioso.

De pronto alguien te toma de la mano izquierda (puedes ver el encuentro de los dedos), lo miras: es él.

A su izquierda encuentran unas escaleras de madera oscura, en forma de caracol, anchas y con un barandal opaco que les da un toque de fineza. Comienzan a subirlas, apresuradamente – él va adelante y jala de tu brazo para avanzar más rápido – pero ni tú ni él están cansados, nada de lo que hacen es con desesperación. Más bien te emociona lo que puedas encontrar allá arriba, y parece que a él también.

Suben, suben, suben… corren y llegan a la cima. Ahí hay una puerta: él la abre y después entran.

Una habitación acorde con la casa antigua en la que se encuentran. Hay muebles viejos pero bien conservados, la iluminación y el ambiente siguen siendo los mismos. Frente a ustedes hay una pantalla que parece tener la intención de comunicar algo. Está encendida, pero sigues sin entender lo que pasa.

Despiertas pensando en él.


Luz

viernes, 15 de marzo de 2013

Recurrente


Y de pronto tu cara y tu nombre me atraviesan:

apareces a través de coincidencias
apareces por sorpresa

como esta lluvia,
en esta época.

Pero…
yo estoy cansada,
de ilusiones fatigada…
ansiosa
de certezas imposibles.

A punto de escribir
que tus encuentros
han sido sólo casualidades,
con tinta indeleble

ordenándole a mi cabeza
una dosis de realidad

pidiéndole a mi mano
termine, de una vez por todas,
de escribir este poema.

Obligándome a no hablar más,
a callar lo incierto y repentino
que ahora pienso.

Y al mismo tiempo rogando
que mi pluma no se detenga,
que éstas no sean las únicas y últimas palabras
sobre eso que ni siquiera empieza.


Luz

miércoles, 6 de marzo de 2013

Pasto

No sabes dónde está tu mente
o cómo organizarla,
es lo mismo.

En medio de la multitud
y no esperas nada.


Dios vino hoy y se sentó en el pasto,
conmigo.
Estaba a punto de escribir y dijo:
- ¿Te robé la idea?

Sonreí

- No, ésta sigue en mi cabeza,
¿Tú puedes decirle que venga?

No pido mucho, 
sólo dile que traiga consigo su boca.

Dios tiene prisa.

domingo, 3 de marzo de 2013

Imagina que nada de esto tiene sentido



Imagina que ahora no estoy,
que aquello ocurrió en otro universo
que sólo fue parte de un sueño
que hoy despertamos.

Imagina que no hay nada bueno
que nuestras vidas son vacías
que continuamos la rutina
que cada camino es diferente.

Imagina que el mundo se detuvo
sólo imagina que alguna vez hubo tiempo,
que estuvo suspendido
que ahora corre…

que debes buscar
que pretendes encontrar
sólo eso, la manera, 
de volver a detenerlo.

Imagina que nada de esto tiene sentido.

viernes, 1 de marzo de 2013

Al tiempo

Quisiera sentir que te desvaneces,
todos y cada uno de tus segundos
desaparecer.

Quisiera verte caer y profanar
ese espacio que nunca existió.

Deberías jamás detenerte
y así no sentir que esto durará
eternamente.





Luz