Hoy desperté
completa
y poco a
poco me deshice en pedacitos,
caí en esta
bandeja que por suerte me recoge
para
diluirme luego entre realidades inherentes.
No me
levanté,
– los poetas
no hicieron bien su trabajo –.
Hoy los
pedacitos de mi YO
se
convirtieron en un triste USTEDES.
Desperté completa
pero desmoroné,
permití que sin
sentido girara la rueda
y después la
intenté detener
con el dedo
más débil que poseo.
Perdí la
boca y decidí no hablar más,
el brazo
izquierdo y por decepción el derecho,
fingí
caminar y los pies me abandonaron:
intenté
olvidar pero recordé que es imposible.
Volví a mi
lugar de origen
sólo para
entender - al fin - que mi libertad
es de nada, esconde
nada
y es
condenada.
Luz
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