He
querido escribir el día de hoy, como una necesidad que hace tiempo había
ignorado, como una de esas salidas a las que uno recurre cuando ya no hay otro
medio. He querido escribir porque en ello encuentro lo que en otros busco,
porque sé que buscarlo es un error, nadie llenará esos huecos que uno mismo fue
cavando.
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sábado, 24 de octubre de 2015
martes, 28 de julio de 2015
Tu ser de nuevo en mi ser
Aroma
rítmico: el movimiento de tu cuerpo sobre el mío
Tacto
que hipnotiza: tus dedos en mi entrepierna
Mirada
viajante: el goce instantáneo al que somos adictos
(el
placer de mirarte mientras la muerte se vuelve insignificante)
Silenciosas
voces que se unen para reír y soltar breves palabras que no hacen falta
Y
el sabor de tu persona, de tu cuerpo,
de tu boca: sabor a complicidad que se
torna en sonrisas.
Luz
sábado, 6 de junio de 2015
Mis veranos por la universidad
El
verano de 2010 no lo recuerdo con exactitud. Recuerdo la noticia de mi admisión
en la Universidad y el curso que precedió al ingreso. Recuerdo únicamente la
desgana y la desorientación con las que entré: no saber exactamente dónde me
encontraba ni a dónde podría, o no, llegar.
El
verano de 2012 leí veinte libros, récord personal que no he logrado superar. Vuelvo
mi mente hacia aquellos días y recuerdo el particular estado en el que me
encontraba. Culminaba una etapa de mi vida y por fin entendía la razón por la
que me ocurrían tantas cosas que antes habían parecido injustas. Entraba en un
estado de tranquilidad y la literatura era el único medio para lograr dicho
objetivo por completo.
El
verano de 2013 no leí tantos libros. No obstante, vislumbré lo que se
convertiría en mi plan académico a corto plazo. Me arrojé a una aventura y
descubrí entre otras cosas lo que es enfrentarse al mundo en soledad, aspecto
que me hizo titubear en un principio pero que luego disfruté como nunca. Conocí
una ciudad que me enamoró y di inicio a una relación que no tenía ni pies ni
cabeza pero que idealicé de más como siempre y me dañó como nunca. Pero, debo
decir: en ese momento no había tiempo para pensarla de manera negativa; en ese
momento, sin dejar de lado dificultades e inconvenientes, parecía dirigirse favorablemente.
El
verano de 2015 aún no llega. Será mi primer verano como pasante de
licenciatura. Para él y para su porvenir he pensado en mí y en mi bien, en mis
prioridades y en mis planes próximos. No sólo en los míos, aclaro, pues me
fascina que puedan complementarse con los de otro ser. (El otro ser, que por
distinto encaja y a ratos desencaja con el mío pero que sin duda quiero a mi
lado para andar el nuevo camino. O para continuarlo después de una pausa de 6
años). Cuesta trabajo en muchos sentidos y aunque el panorama del futuro
aparece atrayente, depende de sacrificios, mismos que estoy dispuesta a aceptar
pero que me introducen en la nostalgia todo el tiempo. No, no es fácil. Y parece
que de lleno entro en la edad adulta. No madura si me someten a evaluaciones
estrictas, pero sí a la edad que puede pertenecerme por completo, sí a la edad
que puedo explotar de todos los modos posibles, sí a la edad en que puedo
obtener más logros y compartirlos.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Mar
Frente a este mar que se deshace
entre lluvia y relámpagos
lo miro alejarse.
Sumergido por las olas
se desmorona
se diluye
se vuelve agua.
Mientras mis pies
descalzos se entierran
en la arena.
entre lluvia y relámpagos
lo miro alejarse.
Sumergido por las olas
se desmorona
se diluye
se vuelve agua.
Mientras mis pies
descalzos se entierran
en la arena.
Luz
domingo, 13 de julio de 2014
Canción
Supimos que el tiempo era imparable
desde aquel momento.
Yo, a veces extraño esa sonrisa andante
y las consecutivas intenciones de detenerlo.
Ambos sabíamos que era imposible: lo
impedían las circunstancias, el momento, quizá la edad. Tan así fue que poco a
poco él se olvidó de mí, o esa es la explicación más lógica que ahora concibo.
Todavía hoy me pregunto qué le sucedió.
Hasta nuestro último
encuentro no solía recordarle constantemente, y desde entonces se ha convertido
en una nube enigmática que no abandona a mi mente. Creo que jamás comprenderé a
ciencia cierta la razón.
Antes
de dicho encuentro yo caminaba por alguna plaza de la ciudad. Era un día
soleado, llevaba los auriculares puestos y el transcurso me parecía eterno. El
calor había alterado mis sentidos, admito, valga la aclaración, que mi estado
no era el más lúcido.
Escuchaba no sé qué
canción cuando lo vi de espaldas. Sí, estaba segura de que era él: caminaba tan
sólo unos metros delante de mí; de verdad, sé que era él. Dejé el paso lento y
traté de caminar rápidamente para alcanzarlo y así poder saludarlo. Dije su
nombre y lo tomé del brazo en cuanto pude. Volteó hacia mí su cabeza y dijo:
-
¿Se te ofrece algo?
-
¿Cómo estás? – le
pregunté esbozando una modesta sonrisa.
-
¿Te conozco?
Mi cara cambió de
expresión al escuchar sus palabras; reconocí la confusión en su rostro, era
evidente que no me recordaba. Mientras se rascaba la oreja pude haberle dicho
mi nombre, recordarle el tiempo que habíamos compartido, decirle qué había sido
de mi vida y preguntarle sobre la suya… pero sólo le pedí disculpas y me
despedí.
Desconcertada me
pregunté si no había sido una equivocación mía, continué mi camino y decidí ir
lo más rápido posible sin mirar hacia atrás, pues él se había quedado ahí
detenido, como esperando una explicación.
Cuando
llegué a casa sentí que me derretía, miles de sensaciones me atacaron. Después
de un baño me recosté en la cama intentando eliminar de mi mente lo ocurrido,
pensando que tal vez aquel chico no era realmente él. Luego comencé a soñar
despierta o a dormitar, que a veces es lo mismo.
Los
recuerdos llegaron fragmentados, como pequeños flechazos difusos
Tenemos
16 años. Yo estoy recostada en el pasto y escucho una canción en unos discman,
tengo un auricular y comparto el otro con alguien más. La canción es extraña,
casi triste, aunque no descifro cuál es. Mis manos descansan en mi estómago y
tengo los ojos cerrados. Sin duda mi acompañante es él, no podría ser alguien
más; la imagen es borrosa pero sé que es él…
- ¿No has pensado que esta canción podría definir perfectamente nuestra
vida? – abro los ojos en cuanto él habla.
- ¿Definir nuestra vida? – contesto –
¿por qué lo dices? Nuestras vidas no son así de trágicas.
- Pues… quizá algún día lo
comprendas. Yo creo que nuestra vida está determinada por esta canción…
Regresé de la ensoñación gracias al
ruido de las ventanas golpeándose a causa del viento que marzo volvía cada vez
más violento; me levanté ý decidí recoger algunos papeles que habían caído al
suelo. ¿Qué canción era esa?, me
pregunté varias veces. Los acordes sonaban en mi cabeza pero no podía
recordarla, la he olvidado, así como él a
mí. Entonces, por inercia, comencé a buscar en el armario mis discos
viejos, dispuesta a encontrar la canción.
En una arrinconada caja
de cartón encontré aquellos viejos discman, estaban empolvados y tenían un
disco dentro. Dudaba que pudieran funcionar pero aun así lo intenté.
Y resultó, la melodía
de aquella canción comenzó a sonar y yo seguía sin recordar cuál era. Él siempre decía cosas que me hacían pensar
demasiado, siempre tenía algo que decir: quizá algún día lo comprendas. Yo
creo que nuestra vida está determinada por esta canción…
Me senté en el suelo,
recargué mi espalda en la pared y permanecí escuchándola por un largo rato, una
y otra vez hasta quedarme dormida. Desperté a media noche y los discman habían
dejado de funcionar, la canción ya había penetrado en mi cabeza.
Luz
martes, 29 de abril de 2014
Estirpe
Sigo siendo la niña que intenta comprender los
problemas familiares
que intenta desmenuzar un momento para encontrar el
lado chistoso.
Sigo pensando que puedo conocerlos a todos
que de pronto uno de ellos dirá que sólo era un
juego:
No lo es.
Aprendo que aprendemos a ser distintos
a seguir un camino individual que jamás se desliga
por completo.
Los problemas tampoco.
La habitación cerrada entre comillas comienza a
hacerse grande
o pequeña, que es lo mismo.
él dice “la casa es la casa” y tiene razón
pero me parece que tiendo a verlo como condena.
Luz
viernes, 28 de febrero de 2014
Letanías
Eres mirada que se esquiva a sí misma
Soy cabeza de agua fría
Has andado el trayecto y sigues con vida
Yo camino con las rodillas
y ellas sangran
dicen que no hay palabra que ignores
ni opinión que tu juicio salve del pre-juicio.
Me he quedado sin palabras
¿sabes?
He tragado mi propia lengua por miedo al cortador
me he quedado sin una más que el adjetivo
y eso dicen que no es BUENO
Adjetivo adjetivo adjetivo
¿puedes sentir la frialdad del abrazo?
Yo también descubrí unos cuantos monstruos en mí
Habitan en mi mente y se retuercen cuando topan con la culpa
el remordimiento los hace explotar
Yo no creo que sea justo
y tampoco lo es que intenten desaparecerme el YO
(Yo subjetivo adjetivado que se califica a sí mismo)
Digo que debe terminar
Que mi lenguaje es coloquial
(Coloco colocando la colocada frase y su colocación es una
cita bien colocada)
Digo que te pares y huyas del infierno
Digo que corras y no sepas más de mí
Porque lo hermético ha cambiado de estado
y los demonios andan sueltos
Yo, en mi libre albedrío, juro que
no conozco ni una parte de mi
ser.
ser.
¿Luz?
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