A David Selig
Ella al
fin entendió,
sabe que
puedo entrar en su mente,
creo que siempre
lo supo.
Me
pregunto cómo es que no lo sentí jamás.
Yo era el
ser extraño
que intentaba
camuflajearse
para no
ser sorprendido,
y hasta
ahora todo iba “bien”,
pero el
desequilibrio debía llegar,
jamás volveré
a entrar en ella
sin que lo
note.
Será mejor
alejarse.
Mundo,
mundo,
nunca confié
en ti
pero esperaba,
al menos,
algo más
de tu parte…
Entraba en
todos, todos…
cada
persona que se cruzara en mi camino;
y ahora
sin preverlo,
me
descubrió.
Tomó como
arma el rencor.
Las cosas,
por más insoportables
que me parezcan a diario,
no serán
lo mismo
si ahora
alguien sabe mi secreto.
Toda una
vida consumiéndome:
Vivir –
morir.
Morir –
vivir.
![]() |
| Nuevamente una ilustración proveniente de The red tree, de Shaun Tan. |
*Leer
una de esas novelas que inspiran escribir... gran efecto, quizá
causado por pocos. Releí por gusto el capítulo número quince - lo elegí
al azar - de Muero por dentro, del autor estadounidense, Robert
Silverberg, y no pude evitar escribir algo relacionado: producto de meras
sensaciones recordadas gracias a la bendita relectura.

me gusto .. rico rico...
ResponderEliminar