Y de pronto
tu cara y tu nombre me atraviesan:
apareces a
través de coincidencias
apareces por
sorpresa
como esta
lluvia,
en esta época.
Pero…
yo estoy
cansada,
de ilusiones
fatigada…
ansiosa
de certezas
imposibles.
A punto de
escribir
que tus
encuentros
han sido
sólo casualidades,
con tinta indeleble
ordenándole
a mi cabeza
una dosis de
realidad
pidiéndole a
mi mano
termine, de
una vez por todas,
de escribir
este poema.
Obligándome a
no hablar más,
a callar lo
incierto y repentino
que ahora
pienso.
Y al mismo
tiempo rogando
que mi pluma
no se detenga,
que éstas no
sean las únicas y últimas palabras
sobre eso
que ni siquiera empieza.
Luz
No hay comentarios:
Publicar un comentario