Me quedé dormida por largo rato.
Desperté en medio de una tarde soleada, la luz se
filtraba por mi ventana de una manera casi insoportable. De inmediato vino a mí
el recuerdo de un sueño, el sueño que recientemente había llegado a su fin.
Era extraño, pero tenía la sensación de que el
sueño era, precisamente, despertar en una tarde soleada con una luz que casi me
impedía abrir por completo los ojos. Lo otro, sólo debía ser mi realidad.
La costumbre de hacer las mismas cosas todos los
días me había llevado a pensar que el momento presente no era más que uno de
esos sueños incómodos en los que lo único que deseas es despertar. Pero la
verdad era que un ciclo terminaba y, como siempre, yo no encontraba la manera
de llegar al final.
Despertar era la pesadilla y el sueño me
reconfortaba al creer que todo seguía en el ligero aire de la normalidad.
Era un ciclo, en efecto, y yo sentía que sólo daba
vueltas en un círculo o, mejor dicho, en una esfera… en una burbuja, pero ni
siquiera tenía claro si quería o no seguir ahí.
“La tarde era bonita, después de todo”, pero esa burbuja
no me dejaba salir…
Luz

No hay comentarios:
Publicar un comentario